viernes, 4 de mayo de 2012

Mi confrontación con la docencia.

Mi nombre es Luz Elena Olguín Palao y,  soy Ingeniero Químico de profesión, egresada de la Universidad Autónoma de Coahuila, en 1979, posteriormente cursé una Maestría en Ciencias y por ello inicié trabajando para la Dirección General de Educación Tecnológica Agropecuaria,  como docente de tiempo completo. He impartido diversas asignaturas a largo de estos treinta y un  años tales como matemáticas, física, uso y manejo del agua y suelo, introducción a la ingeniería, entre otras; actualmente me estoy desempeñando como Subdirectora Técnica en mi plantel.

Al igual que  J.M Esteve,  “me enfrenté a distintas dificultades” como lo narra su artículo: La aventura de ser maestro; principalmente el elaborar mi propia identidad, que como mujer universitaria, sin formación pedagógica  y  sin experiencia en la docencia,  me incorporé  de inmediato  a ésta noble labor y me  hizo aprender a base de experiencias y errores. Otras dificultades a las que me enfrenté al inicio de mi carrera docente fueron: un excesivo rigor disciplinario que me produjo más consecuencias negativas, como la reprobación y deserción, así como  el adecuar los contenidos de las asignaturas al nivel de mis alumnos. Pero me esforcé mucho en aquel tiempo, busqué literatura sobre el área de pedagogía y técnicas de la enseñanza y sobre todo, la asesoría y el consejo de compañeros maestros con mayor experiencia dentro y fuera del plantel.
La docencia es una aventura, pues cada grupo, cada generación, cada alumno es un ser especial y diferente y,  se vive aprendiendo todos los días; por eso cada sesión de clase es una aventura donde el reto del profesor  es,  brindar las condiciones para que en ese espacio de tiempo se viva la aventura de aprender: no sólo los estudiantes, sino el docente también. Con el paso del tiempo, he aprendido a vivir con pasión cada una de mis clases, apoyo en todo momento a mis jóvenes para que “con alegría”  descubran sus potenciales (aunque no sean las numéricas), a conocerse a sí mismos,  ya que muchos ni siquiera conocen su plan de vida, a que aprendan a descubrir su forma de aprender y no limitarlos, pues cada alumno aprende de manera diferente (H Gardner).  Más que ser maestra,  quiero ser su amiga, y si aprenden matemáticas y física, ya es ganancia; me interesa más, que se descubran sus talentos y comprendan que las matemáticas son la asignatura más fácil del mundo y que no hay porque temerle.
El quehacer educativo es trabajar en equipo, cooperar e innovar juntos  y para  con los estudiantes, a pesar de las insatisfacciones que se presentan con frecuencia, como son; la falta de apoyos en infraestructura, talleres, laboratorios, equipos de cómputo, problemas familiares y económicos que enfrentan los chicos, pero como menciona J:M:Steve,  “cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”, y entonces y sólo entonces, los interactuantes se vuelven más humanos. o ustedes ¿que opinan?



1 comentario:

  1. Hola Luz Elena
    Me parece interesante que hayas retomado algunas ideas de Esteve para complementar tu escrito, buen trabajo.
    Saludos.

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